Wednesday, November 7, 2012

"Pensaba qué podría hacer por Dios" (V 32, 9)


Se cumplirán 450 años de la fundación por Santa Teresa de Jesús del Monasterio de San José de Ávila

El 24 de agosto de 2012 se cumplirán 450 años de la fundación por Santa Teresa de Jesús del Monasterio de San José de Ávila. Este feliz aniversario se produce sólo tres años antes de la conmemoración de los 500 años de la celebración del nacimiento de

la Santa y supone, consecuentemente, un excelente pórtico que nos prepara a dicha celebración.

En aquellas casitas transformadas en "monasterio más encerrado", según el querer de la Santa, se sembraba, así, el germen que daría comienzo a la reforma teresiana del Carmelo Descalzo que, rompiendo los esquemas de las reformas comunes a otras órdenes en aquel tiempo, puede ser considerada como una auténtica fundación.

Teresa narra los avatares de la fundación del Monasterio de San José en los capítulos 32 a 36 del Libro de la Vida. Llama la atención del lector que, inmediatamente antes de comenzar el relato, Santa Teresa cuenta su visión del infierno, experiencia espantosa pero de la que ella obtiene grandes beneficios; entre ellos "gané también la grandísima pena que me da de las muchas almas que se condenan […], y los ímpetus grandes de aprovechar almas, que me parece a mí que, por librar una sola de tan gravísimos tormentos, pasaría yo muchas muertes muy de buena gana" (V 32, 6).

Aun antes de confesarlo explícitamente unos párrafos más adelante, por tanto, Santa Teresa pone en relación este deseo de contribuir a la salvación de las almas con el hecho de la fundación de San José.

La empresa fundacional de San José, que supone el nacimiento del Carmelo Descalzo, no es ante todo la materialización de un deseo personal de mayor perfección o mayor seguridad. Como toda empresa evangélica, los cimientos de San José son el amor a Dios y el amor a los otros. Teresa, como los grandes testigos del amor de Cristo, sale de su Monasterio "aunque en la casa adonde estaba había muchas siervas de Dios y era harto servido en ella" (V 32, 9), sale de sí misma, de sus miedos y sus proyectos, para realizar exclusivamente el plan de Dios, para vivir, imitando a Cristo, al servicio del Señor y al servicio de los otros.

La celebración del 450º aniversario de la fundación del Monasterio de San José, por tanto, debe ser para el Carmelo Descalzo, y también para la diócesis de Ávila y para todos los creyentes, un momento de gozo y acción de gracias, sí, pero también una oportunidad de revisar la propia vida, la de las comunidades y los individuos, para reforzar nuestra fidelidad a Cristo, al Evangelio, y recrear nuestra existencia cristiana como servicio constante e incansable a Dios y a los hermanos.

"¡Qué sería del mundo si no fuese por los religiosos!", dice el Señor a Santa Teresa para animarla a la fundación del Monasterio. Desde hace 450 años, las Carmelitas Descalzas velan allí y en tantísimos otros Monasterios extendidos por todo el mundo para dar cumplimiento a la palabra de Dios sobre aquella obra: "Que se serviría mucho en él, y que se llamase San José, y que a la una puerta nos guardaría él, y nuestra Señora la otra, y que Cristo andaría con nosotras, y que sería una estrella que diese de sí gran resplandor" (V 32, 11).

Y ello unidas siempre a sus hermanos, entregando generosamente su vida en la oración, el sacrificio y el apostolado por lo que se refiere a los frailes.

Hace 450 años, al fundar San José de Ávila, Santa Teresa nos propuso un camino hacia la felicidad, aquella que consiste en vivir sólo para Dios y para los otros, olvidándonos de nosotros mismos por amor: "Esta casa es un cielo, si le puede haber en la tierra, para quien se contenta sólo de contentar a Dios y no hace caso de contento suyo" (C 13, 7). Demos gracias al Señor en tan feliz aniversario y supliquémosle no querer más, porque ello nos llevará a perderlo todo.

Fr. Saverio Cannistrà, ocd

Preposito Generale

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